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Obesidad y COVID-19

Desde el comienzo de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 son muchos los esfuerzos que se han realizado para identificar factores de riesgo asociados a la evolución de la COVID-19. Uno de estos factores son el sobrepeso y la obesidad, relacionados con una mayor morbimortalidad provocada por esta infección. 

Introducción

El primer caso documentado de coronavirus a nivel mundial fue en Diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, China. Alrededor de dos meses después el virus estaba extendiéndose por Europa. Los primeros estudios sobre el virus observaron que edades avanzadas, enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2 entre otros, eran factores de riesgo asociados a la gravedad del virus.

Posteriormente, se empezó a observar como en Italia o España el SARS-CoV-2 podía afectar con virulencia a poblaciones más jóvenes. En Europa, independientemente de la presencia o ausencia de los factores de riesgo descritos en China, compartían un denominador común: el sobrepeso o la obesidad.

El motivo por el que la obesidad no había sido un factor de riesgo hasta entonces se puede entender observando las diferencias en la prevalencia de obesidad entre estos países.  Un estudio realizado en China entre 2012 y 2015, documentó una prevalencia de obesidad del 5,2%. Mientras tanto, en los años 2016-2017 la prevalencia en Italia y España era del 23,7% y del 17,4% respectivamente.

¿Qué es la obesidad?

Según la OMS, la obesidad es una enfermedad causada por un acumulo excesivo de masa grasa. La obesidad está relacionada con un estilo de vida sedentario y malos hábitos alimenticios. Además, la obesidad o el sobrepeso son factores de riesgo para padecer otras patologías como enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes mellitus tipo 2, entre otras.

Generalmente la intervención de estos pacientes se enfoca en el tratamiento farmacológico de las patologías asociadas. Si bien es cierto, el tratamiento de la obesidad es mucho más complejo y necesita de un equipo multidisciplinar. Tan importante es la farmacoterapia como la nutrición, el ejercicio físico y la salud psicológica.

Obesidad y políticas sanitarias

A pesar de que la obesidad se ha relacionado con estancias hospitalarias más largas en positivos en SARS-CoV-2, ¿Por qué no existen políticas sanitarias públicas enfocadas a la reeducación nutricional de estos pacientes?

Una alimentación saludable y equilibrada es clave en la prevención  y el tratamiento de la obesidad. Todas las autoridades sanitarias coinciden en que el patrón de alimentación correcto ha de estar basado en comida real. ¿Sucede esto así?

Lo cierto es que los productos ultraprocesados como la bollería industrial, la comida basura o las bebidas azucaradas o energéticas están en la mayoría de las dietas occidentales. La publicidad es uno de los responsables de esto. De hecho, la publicidad hacia los productos ultraprocesados sigue ocupando un espacio publicitario en las cadenas televisivas o en las marquesinas de autobuses. ¿No debería estar esto regulado?

Por otro lado, las empresas que están detrás de marcas conocidas de galletas, refrescos, entre otras, son las mismas que financian a fundaciones de nutrición. Fundaciones que, a su vez, asesoran a partidos políticos de ayuntamientos y comunidades. No es de extrañar entonces el escándalo ocurrido en la comunidad de Madrid con los menús escolares de los más desfavorecidos durante esta cuarentena.

Y siguiendo con la crítica publicitaria, estas empresas son las mismas que comercializan líneas de suplementos o productos alimenticios con eslóganes como “cuida tus defensas”, “fortalece tu sistema inmune”, etc. Cuando, como se ha mencionado al principio lo fundamental es eliminar los productos procesados.

¿Qué está en nuestra mano?

En primer lugar, es imprescindible la adquisición de hábitos de vida saludable con los que se consigue mantener un peso adecuado y un correcto funcionamiento del sistema inmune.

Para conseguir esto hay que adoptar una alimentación rica en frutas y verduras, priorizando las fuentes proteicas de origen vegetal y evitando alimentos ultraprocesados. Además, no hay que olvidarse de realizar ejercicio físico de manera regular y descansar adecuadamente.

Este último párrafo le puede parecer pan comido a muchos de los lectores, pero puede suponer todo un reto para mucha gente. Es por esto que una vez más utilizamos las últimas líneas del blog para reclamar los servicios de dietistas-nutricionistas, fisioterapeutas y psicólogos en la SANIDAD PÚBLICA.

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