Es una de las dudas que más me llegan a consulta y una de las más buscadas en Google: ¿el tomate sube el ácido úrico? Si te han diagnosticado ácido úrico alto o has tenido algún episodio de gota, es normal que mires con lupa cada alimento que te llevas al plato. Vamos a aclararlo con calma y desde la evidencia, sin alarmismos y sin listas de «alimentos prohibidos».
Qué es el ácido úrico y por qué se eleva
El ácido úrico es una sustancia que tu cuerpo produce al descomponer unas moléculas llamadas purinas. Parte de esas purinas las fabrica tu propio organismo y otra parte llega a través de algunos alimentos. Normalmente el ácido úrico se elimina por la orina sin problema. El asunto aparece cuando se acumula más de la cuenta (lo que se llama hiperuricemia) y puede cristalizar en las articulaciones, provocando dolor e inflamación: es lo que conocemos como gota.
La clave está aquí: no todos los alimentos que contienen purinas afectan igual. Y el tomate, precisamente, es un buen ejemplo de un alimento con muy mala fama pero poca culpa.
Entonces, ¿el tomate sube el ácido úrico?
La respuesta corta es que el tomate tiene un contenido bajo en purinas y no se considera un alimento que eleve de forma relevante el ácido úrico en la mayoría de las personas. De hecho, en las clasificaciones de alimentos por su contenido en purinas, el tomate está en el grupo de los bajos, junto con la mayoría de verduras y hortalizas.
¿De dónde viene su mala fama entonces? Algunas personas notan que sus síntomas empeoran cuando comen tomate, y hay estudios que han recogido esa percepción. Pero percibir una relación no es lo mismo que demostrar una causa: influyen muchos factores a la vez (el conjunto de la dieta, la hidratación, el alcohol, el peso corporal, la genética). Con la evidencia actual, no hay motivo para eliminar el tomate de tu alimentación por tener el ácido úrico alto. Puedes consultar la información sobre la gota que ofrece la Sociedad Española de Reumatología, donde el foco está en el conjunto de la dieta y el estilo de vida, no en un único alimento.
Los alimentos que sí conviene vigilar
Si de verdad quieres cuidar tu ácido úrico, el foco está en otro sitio. Estos son los que más lo elevan y donde merece la pena poner atención:
- Alcohol, sobre todo cerveza y licores. Es de lo que más influye.
- Carnes rojas y vísceras (hígado, riñones, mollejas), ricas en purinas.
- Mariscos y algunos pescados azules como anchoas, sardinas o mejillones.
- Bebidas azucaradas y productos con fructosa añadida, que favorecen la producción de ácido úrico.
Fíjate en que el tomate no aparece por ninguna parte. En cambio, sí lo hacen alimentos que a veces pasan desapercibidos, como los refrescos.
Qué sí ayuda a mantener el ácido úrico a raya
Más que centrarte en quitar un único alimento, lo que de verdad mueve la aguja es el conjunto de tus hábitos. Te propongo empezar por aquí:
- Bebe suficiente agua. Una buena hidratación ayuda a eliminar el ácido úrico por la orina. Si estamos en época de calor, tienes más ideas en nuestro artículo sobre hidratación en verano.
- Llena de verduras y hortalizas la base de tu plato, tomate incluido. Te dejo muchas ideas en nuestras recetas saludables.
- Prioriza legumbres, huevos y lácteos como fuentes de proteína frecuentes, y deja las carnes rojas y los embutidos más en ocasional.
- Reduce el alcohol y las bebidas azucaradas. Aquí está gran parte del beneficio.
- Cuida tu composición corporal. Perder grasa corporal de forma progresiva, si hace falta, mejora los niveles.
Como digo siempre en consulta: el objetivo no es un alimento prohibido, sino un patrón que puedas mantener. Pequeños cambios sostenidos ganan a cualquier dieta estricta que no dura.
En resumen
El tomate es un alimento saludable, rico en agua, vitaminas y antioxidantes como el licopeno, y no es el responsable de que tu ácido úrico esté alto. Puedes seguir disfrutándolo en ensalada, gazpacho o salsa casera. Si tienes hiperuricemia o gota, el trabajo real está en el alcohol, las carnes y vísceras, el marisco, las bebidas azucaradas y una buena hidratación.
Y si quieres una pauta adaptada a ti —a tus análisis, tus gustos y tu día a día— eso es justo lo que hacemos en consulta. Puedes ver cómo trabajamos y reservar tu primera consulta aquí, sin listas de prohibiciones y sí con cambios que puedas mantener.


