El acné es una de las patologías cutáneas más frecuentes en adolescentes y adultos. Aunque solemos asociarlo únicamente a la pubertad, la realidad es que muchas personas siguen presentando brotes en la edad adulta, con un gran impacto en la autoestima y en la calidad de vida.
Lo que comemos, nuestros hábitos y el cuidado de la microbiota intestinal están mucho más relacionados con la salud de la piel de lo que pensamos. Hoy te contamos cómo la alimentación y el estilo de vida pueden influir en la aparición y evolución del acné, y qué cambios pueden ayudarte a mejorar tu piel.
¿Qué es el acné y por qué aparece?
El acné se origina en los folículos pilosos y las glándulas sebáceas. Cuando hay un exceso de grasa y queratina, los poros se taponan, se reduce la entrada de oxígeno y proliferan bacterias como la Cutibacterium acnes. El resultado son los granos, que pueden variar desde puntos negros y espinillas hasta pústulas, quistes o abscesos más dolorosos.
Se distinguen dos grandes tipos:
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Acné no inflamatorio, más leve y superficial.
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Acné inflamatorio, que puede ser leve, moderado o severo, con mayor dolor y afectación estética.
Los factores que influyen son múltiples: desde la genética, las alteraciones hormonales (pubertad, menstruación, SOP) y el estrés, hasta el uso de cosméticos comedogénicos, determinados medicamentos, la contaminación o incluso el clima cálido y húmedo.

Cada vez hay más evidencia de la relación entre la salud intestinal y la piel. Una microbiota desequilibrada (disbiosis) puede favorecer procesos inflamatorios que se reflejan en problemas cutáneos, incluido el acné.
Por eso, mantener una flora intestinal equilibrada con una alimentación rica en fibra, prebióticos y probióticos puede ser clave no solo para la digestión, sino también para mejorar la salud de la piel.
Alimentación y acné: lo que debes saber
No existe un alimento “culpable” único del acné, pero sí hay patrones dietéticos que pueden influir en su aparición y severidad. Una dieta antiinflamatoria junto a los siguientes consejos nutricionales te ayudará a mejorar el acné.
1. Carbohidratos refinados y azúcares
Las dietas con alta carga glucémica (pan blanco, bollería, bebidas azucaradas, arroz blanco) elevan rápidamente la insulina. Esto aumenta los factores de crecimiento y la producción de sebo, empeorando las lesiones de acné.
Aumenta el consumo de cereales integrales, legumbres y combina los hidratos con proteínas y grasas saludables para estabilizar la glucosa en sangre.
2. Tipos de grasa
La composición de la grasa que comemos se refleja en nuestras glándulas sebáceas.
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Los omega-6 en exceso y ciertos ácidos grasos saturados pueden aumentar la secreción de sebo.
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Los omega-3 (presentes en pescado azul, nueces, chía, lino) tienen efecto antiinflamatorio y mejoran la sintomatología. No será necesario suplementar a no se que no se consumo ningún alimentos rico en omega 3 en la dita.
3. Lácteos
Los lácteos, Al contener factores de crecimiento para el desarrollo de los terneros, pueden aumentar la secreción de sebo en la glándula sebácea. Sobre todo, se ha visto efecto en los desnatados. Prioriza el consumo de lácteos enteros y fermentados como el yogures, el kéfir o los quesos frescos.
4. Chocolate
El cacao puro no parece ser un problema, pero el chocolate con leche azucarado y productos derivados sí pueden empeorar los brotes.
5. Antioxidantes y fibra
Frutas, verduras, frutos secos y semillas aportan antioxidantes que reducen la inflamación, además de fibra fermentable que favorece una microbiota intestinal saludable.
Hábitos de vida
En algunos casos puede ser útil valorar suplementos, siempre con supervisión profesional y cuando haya deficiencia. Asegúrate de tener buenos niveles de Vitamina D, hierro y zinc, así como consumir probióticos y prebióticos a diario.
Otros hábitos importantes:
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Mantener una buena higiene de la piel, evitando el exceso de cosméticos.
- Dormir lo suficiente y limitar la exposición prolongada a pantallas, pues la luz puede favorecer la proliferación bacteriana. Las luces de las pantallas aumentas el crecimiento de bacterias como la S. Aureus.
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Realizar actividad física, que ayuda a controlar la inflamación y el exceso de grasa corporal.
Conclusión
El acné no depende solo de la genética o de las hormonas: la alimentación y los hábitos de vida tienen un papel fundamental en su aparición y evolución. Apostar por una dieta con baja carga glucémica, rica en antioxidantes, fibra y omega-3, junto a buenos hábitos de descanso e higiene, puede marcar la diferencia en la salud de tu piel.
En NutreBurgos trabajamos desde la nutrición clínica para acompañarte en la mejora del acné y en la prevención de problemas asociados a la salud intestinal, siempre con un enfoque integral y personalizado.


