Una vez que se ha reducido o perdido la funcionalidad de los riñones, los enfermos renales tienen dos opciones: o entrar en programas de diálisis, en los que se diferencia entre hemodiálisis y diálisis peritoneal, o trasplantarse.
¿Cuándo se inicia la diálisis?
La diálisis comienza cuando la tasa de filtrado glomerular está entre 5 y 10 mL/min/1,73 m² o cuando aparecen uno o más síntomas de fallo renal.
Este proceso consiste en hacer circular la sangre a través de una máquina que contiene un filtro para eliminar sustancias de desecho y el exceso de líquidos que los riñones no pueden procesar.
Medidas nutricionales durante la hemodiálisis
Durante la diálisis, es fundamental controlar qué y cómo se ingiere. Los principales aspectos a regular son:
- Proteínas: Se recomienda una ingesta de 0,6-0,8 gramos por kilo de peso y día, ajustando según cada caso.
- Sodio:
- Para personas con hipertensión, proteinuria o retención de líquidos, el consumo se restringe a menos de 2 gramos diarios de sodio (equivalente a menos de 5 gramos de sal).
- Potasio:
- Si el potasio sérico está dentro del rango normal, no es necesario restringirlo.
- Si está elevado, se debe eliminar el potasio de la dieta.
- Fósforo:
- Es importante vigilar especialmente el fósforo inorgánico (presente en aditivos de conservas y alimentos precocinados).
- Fibra: Aunque a veces se descuida por las restricciones dietéticas, es esencial para una dieta equilibrada.
- Líquidos: Su consumo debe valorarse individualmente, pero generalmente es muy limitado.
Consideraciones calóricas
Los requerimientos calóricos son similares a los de la población general, por lo que no es necesario hacer ajustes específicos salvo en casos concretos.
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