La artrosis es una enfermedad crónica y degenerativa que afecta al cartílago, ese “acolchado natural” que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones. Su función es evitar el roce entre huesos y permitir movimientos suaves y sin dolor.
Con la edad y la influencia de factores de riesgo como el sobrepeso, la menopausia, la osteoporosis, ciertos trabajos físicos o los traumatismos repetidos. El cartílago se desgasta progresivamente provocando dolor, rigidez y pérdida de flexibilidad, afectando sobre todo a manos, rodillas y caderas.
Síntomas más frecuentes de la artrosis
Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva:
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Dolor que empeora con el ejercicio y mejora con el reposo. No suele darse con ejercicios de baja intensidad pero sí de alta intensidad. Si ya hay mucha inflamación puede llegar a ser constante. Casi nunca se da por la noche.
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Rigidez. Tras una inactividad prolongada, sobre todo al levantarse por las mañanas de la cama. Suele irse antes de una hora.
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Deformidad de los huesos a largo plazo y edemas o hinchazones de las articulaciones por la inflamación. También contracturas musculares e incluso atrofia de los mismos.
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Crepitación o ruidos al mover las articulaciones.
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Debilidad y entumecimiento por la compresión de la zona.
Es importante no confundir artrosis con artritis: mientras que la artritis es una enfermedad autoinmune con dolor constante, la artrosis está ligada al desgaste y su dolor suele mejorar con el reposo. Os dejamos una tabla resumen con las principales diferencias.
Algunos factores de riesgo principales que aumentan las probabilidades de desarrollar artrosis son la edad (más frecuente a partir de los 50 años), tener un porcentaje de grasa elevado, traumatismos o sobrecarga repetida en una articulación, la genética o predisposición familiar y un déficit de fuerza muscular que suele ir acompañado de una musculatura deficitaria.
Por otro lado, debemos atender a tratamiento pautado por el médico para paliar el el dolor y mejorar la calidad de vida, ya que actualmente no existe cura definitiva. La inflamación puede aumentar o disminuir en función de los hábitos dietéticos y el estilo de vida, ¡vamos con ello!
Alimentación antiinflamatoria para artrosis
La nutrición juega un papel clave para reducir la inflamación y proteger las articulaciones. Una dieta antiinflamatoria puede ayudar a frenar la progresión y mejorar los síntomas. Vamos a ver principales nutrientes que puedes ayudarte a reducir la inflamación.
Alimentos recomendados
- Aumentar los antioxidantes dietéticos para reducir el estrés oxidativo que daña al cartílago.
- Aumento de frutas y verduras crudas. Especialmente los cítricos para la vitamina C.
- Aumento de AOVE y semillas/frutos secos con altos contenidos de vitamina E y magnesio.
- Reducción o abandono de tabaco y alcohol.
- Dietas con bajas cargas glucémicas. Consumir hidratos de carbono complejos como: patata cocida, boniato, arroz integral, quinoa, maíz, pasta integral, legumbre…
- Aumentar alimentos altos en omega 3. Pescados azules, semillas y aceites de chía y lino.
- Alimentos altos en antocianinas. Lombarda, remolachas, uvas…
- Especias cómo el jengibre, cúrcuma con pimienta negra o el té verde.
- Mantener buen nivel de vitamina D con suplementación y exposición solar.
También hay que prestar atención a los alimentos que debemos reducir o limitar al máximo, los principales son: ultraprocesados, azúcares refinados, carnes procesadas y alimentos ricos en grasas trans.
Actividad física de bajo impacto y el ejercicio de fuerza que mejore la musculatura general y especialmente de la zona afectada puede contribuir a mejorar los síntomas. Es esencial y de vital importancia que se realice ejercicio físico con supervisión de un entrenador para no causar más daño que beneficio. Nosotras colaboramos con el equipo de SM Athletes, con sede en Padélite, Burgos.
Conclusión
La artrosis puede limitar la calidad de vida, pero con un enfoque integral, que combine ejercicio adaptado y una alimentación antiinflamatoria, es posible aliviar los síntomas y ralentizar su evolución, mejorando la calidad de vida.
En NutreBurgos apostamos por la educación nutricional como herramienta fundamental para mejorar la salud, reducir la inflamación de las articulaciones y prevenir complicaciones a largo plazo.



