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Tengo anemia, ¿Qué puedo hacer?

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La anemia es una de las alteraciones sanguíneas más frecuentes en todo el mundo. Se calcula que afecta a más de 1.600 millones de personas, especialmente mujeres en edad fértil, embarazadas, niños y personas mayores. Pero, ¿Qué significa realmente tener anemia y por qué se produce? En este artículo vamos a explicarlo de forma clara y sencilla.

¿Qué es la anemia?

La anemia aparece cuando en la sangre hay menos glóbulos rojos de lo normal o cuando estos no tienen suficiente hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno.
Imagina que los glóbulos rojos son coches que llevan oxígeno a todos los órganos. Si hay pocos coches, si están mal fabricados o si se rompen antes de tiempo, los tejidos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno y aparecen los síntomas de la anemia.

Tipos principales de anemia

Aunque solemos asociar anemia con “falta de hierro”, en realidad existen varios tipos:

  1. Anemia ferropénica (por déficit de hierro)

    • La más común.

    • Se debe a pérdidas de sangre (menstruaciones abundantes, sangrado digestivo), baja ingesta de hierro o mala absorción intestinal.

    • Síntomas: cansancio, uñas frágiles, caída del cabello, palidez.

  2. Anemia megaloblástica (déficit de vitamina B12 o ácido fólico)

    • Los glóbulos rojos se fabrican mal y son demasiado grandes.

    • Aparece por dietas pobres, alcoholismo, problemas de absorción o enfermedades digestivas.

    • Síntomas: debilidad, hormigueos, alteraciones neurológicas (en déficit de B12).

  3. Anemia por enfermedades crónicas

    • Se da en personas con insuficiencia renal, cáncer, enfermedades autoinmunes o infecciones persistentes.

    • El cuerpo produce menos glóbulos rojos o no los utiliza bien.

  4. Anemias hemolíticas

    • El organismo destruye los glóbulos rojos antes de tiempo.

    • Puede ser hereditaria (como las talasemias) o adquirida (por medicamentos o enfermedades autoinmunes).

  5. Anemia aplásica

    • La médula ósea, encargada de fabricar glóbulos rojos, deja de funcionar correctamente.

    • Es poco frecuente pero grave.

Síntomas más habituales

Los signos de anemia pueden variar según la causa, pero los más comunes son:

  • Fatiga y debilidad.

  • Palidez en piel y mucosas.

  • Mareos o dolores de cabeza.

  • Uñas quebradizas y caída del cabello.

  • Falta de aire al hacer esfuerzos.

  • En casos graves: taquicardia o palpitaciones.

Diagnóstico

La única manera de confirmar la anemia es a través de una analítica de sangre. En ella se mide la hemoglobina y otros parámetros como el hematocrito, el volumen corpuscular medio o la ferritina.
Es importante no automedicarse con hierro o vitaminas sin diagnóstico médico, ya que podría enmascarar otras enfermedades.

Tratamiento y prevención

El tratamiento dependerá del tipo de anemia:

  • Déficit de hierro → dieta rica en hierro (carnes rojas, legumbres, espinacas, mariscos) y, si es necesario, suplementos recetados. Para mejorar la absorción, conviene acompañar con alimentos ricos en vitamina C (cítricos, kiwi, tomate).

  • Déficit de vitamina B12 o ácido fólico → alimentos animales (carnes, pescados, huevos, lácteos), verduras de hoja verde, legumbres. En veganos, la suplementación de vitamina B12 es imprescindible.

  • Enfermedades crónicas o renales → tratar la causa de base y, en ocasiones, administrar eritropoyetina.

  • Anemias hemolíticas o aplásicas → suelen requerir tratamientos específicos en hospitales, como transfusiones o inmunosupresores.

En cuanto a la prevención, algunas medidas útiles son:

  • Mantener una dieta equilibrada, variada y rica en hierro, vitaminas y proteínas.

  • Evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, que interfieren en la absorción de nutrientes.

  • En mujeres con menstruaciones abundantes, controlar los niveles de hierro periódicamente.

  • En personas vegetarianas o veganas, asegurar una correcta suplementación de vitamina B12.

Conclusión

La anemia no es una enfermedad en sí misma, sino un signo de que algo no funciona bien en el organismo. Puede ir desde un déficit sencillo de hierro hasta problemas más complejos que requieren un seguimiento médico.
Por eso, si notas cansancio persistente, mareos o palidez, lo mejor es consultar al médico para realizar una analítica. Un diagnóstico temprano y un tratamiento nutricional adecuado son claves para recuperar la energía y la salud. Si necesitas ayuda para revisar tu alimentación no dudes en escribir a NutreBurgos para que podamos ayudarte.

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